jueves, 14 de abril de 2011

Probando

Entrada de prueba que dice muchas cosas para que yo pueda ir viendo cómo queda el template con una entrada armada, un texto escrito, quizás algún link, texto en cursiva, texto en negrita, texto más grande y más chico. Debería escribir un párrafo largo y ver como queda, luego otro párrafo un poco más breve y colocar una imagen en algún lugar entre uno y el otro. Probablemente me convenga citar una porciòn considerable de algùn texto y ver cómo se ve el texto centrado. Tantas cosas quedan por ver, por probar, por testear, evaluar, juzgar, y yo acá sentada escribiendo incoherencias destinadas al olvido, a la supresión, la desaparición. ¿No era más fácil copiar un texto, subir la primer respuesta del primer parcial que encontrara al revisar mis archivos de la facultad? Un documento de trabajo, un archivo con los números de documento de mis amigos (todavía no puse un número así que no sé cómo quedan), textos que bajé, textos que traduje, textos de mi hermano, instructivos, listas de películas, hasta archivos de citas. La primer nota del primer diario que aparece en la barra de direcciones o el texto que tenga en su página de inicio la última página que aparece en mi barra de direcciones. De todos los textos, de todas las alternativas más fáciles, rápidas y sencillas, elegí una que ni siquiera entra en la lista. Una alternativa que no sólo es una pérdida de tiempo sino que cansa la vista, desgasta el teclado y me hace divagar sobre tantos temas que probablemente pierda las próximas horas pensando en las mismas cuestiones que inevitablemente se me vienen a la cabeza cada vez que me veo en la situación de tener que manejarme con palabras que brotan de ningún otro lugar más que mi cabeza.

¿Dónde reside el efecto, la belleza, la capacidad comunicativa, impactadora del texto?, ¿cómo se logra que reproduzca en la cabeza de quien lo lee el sonido que queremos darle?, ¿es práctica, revisión, impulso, talento, búsqueda, casualidad, causalidad, drama, alegría o la vida misma?, ¿qué es la insipiración?, ¿por qué insisto en repetir estructuras, en caer en las comas, las listas, lo fácil?
¿Nos transmite más lo fácil o lo complejo?, ¿buscamos entender rápidamente, encontrar en las palabras de otro lo que nunca supimos describir sencilla o estéticamente?, ¿es una cuestión de preferencias o de condicionamiento?, ¿qué determina cuán condicionados estamos?, ¿hay algo intrínseco a cada uno de nosotros que determina qué tan influenciables somos o simplemente depende de cómo nos condicionan desde el primer día? Si fuera la segunda alternativa la cierta, ¿no estaríamos todos igualmente condicionados?




Igual me fui de mambo, esto es una entrada de prueba a pesar de que yo solamente pueda pensar en lo linda que sos.
Y encima no puse el texto en evidenciado, pero bueno, puede ser este, ni que importara. Ni que no pudiera centrar en cursiva un texto que no sea una cita textual. ¡Como si no pudiera citar a mi cerebro en este momento! Cito al Cerebro de Ila (en "Disgresiones de este preciso momento", página inexistente, editorial Nofundada, Buenos Aires, 2011):

He aquí un texto evidenciado, embastardillado, que será el ejemplo de cómo se verán todos los textos habidos y por venir a los que este formato les sea dado. Será la primera impresión de la apariencia que tendrán tantos textos habidos y por venir, o quizás no tantos pero algunos, unos poquitos, chiquitos, cortitos, para comentar algo que alguien dijo o escribió alguna vez en algún lado, refiriéndose a alguna cosa que está estrechamente relacionada, o quizás simplemente me fue evocada por aquello sobre lo que me esté queriendo explayar cuando haga uso de este recurso que el texto evidenciado embastardillado. ¡Y olé!

(Es increíble como las repeticiones pueden ser dulcísimas o la tortura misma, pero jamás algo intermedio.)